El azor común (Accipiter gentilis) es una rapaz cuya sistemática ha sufrido importantes revisiones a lo largo del tiempo, cambiando la denominación del género de Accipiter a Astur en los listados más recientes. Por lo general se ha considerado como una sola especie de distribución holártica, pero más recientemente algunos autores consideran que los azores de nortemérica presentan suficientes diferencias con los del Paleártico para alcanzar el rango de especie (Astur atricapillus).
Con un dimorfismo sexual muy marcado, las hembras son notablemente mayores y más pesadas que los machos, con una envergadura de 108-127 cm las hembras y 90-105 cm en el caso de los machos.
Los azores son unos cazadores que destacan por su audacia y tenacidad, siendo capaces de capturar desde aves de muy pequeño tamaño, hasta vertebrados de varios kilos como puedan ser las liebres. La variedad de sus presas es muy amplia, y aunque las aves son las más frecuentes, los mamíferos representan una proporción importante, mientras que el consumo de reptiles es bastante menor.
En la península Ibérica se encuentra ampliamente distribuido, pero con mayor continuidad en la mitad norte. En Aragón actualmente se encuentra bien repartido, incluso en la depresión del Ebro donde se consideraba muy escaso. En Zaragoza los azores están asociados a pinares de pino carrasco de repoblación y a sotos ribereños, seleccionando enclaves tranquilos con arbolado bien desarrollado.
Cuando las áreas urbanas reúnen unas condiciones favorables para los azores en cuanto a calidad de hábitat y disponibilidad de presas, esta especie puede establecerse y criar con éxito, tal como se ha constatado en algunas ciudades alemanas como Berlin, donde se han censado hasta 100 parejas (1) y Hamburgo, donde se ha estudiado en detalle la progresiva colonización del medio urbano por esta especie que también cuenta con un número elevado de parejas en dicha ciudad (2).
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