Los chotacabras son aves insectívoras de tamaño medio y hábitos crepusculares y nocturnos. En la península Ibérica se reproducen dos especies: el chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus), de amplia distribución paleártica, y el cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis), restringido como nidificante a los sectores mediterráneos de España y Portugal y norte del Magreb. Ambas especies son migradoras e invernan en África.
En Aragón, el cuellirrojo se distribuye en sectores propicios desde el sur de Teruel hasta alcanzar por el norte una franja imaginaria que iría desde las Cinco Villas hasta el sur de la Ribagorza, ocupando desde áreas con escasa cobertura de matorral estepario, hasta pinares mediterráneos y plantaciones de frutales, evitando las áreas más frías y las situadas por encima de los 1000 m. de altitud. Su periodo de presencia en nuestras latitudes se extiende desde finales de abril hasta septiembre/octubre.
En la ciudad de Zaragoza parece escaso, concentrándose las observaciones en zonas sin edificar de los barrios del sur (Arcosur, Montecanal, Rosales del Canal, Valdespartera, Torrero, Parque Venecia…). A finales de junio de 2026 he tenido la suerte de observar algún ejemplar posado en el entorno de los pinares de Venecia, escuchando su canto desde tres puntos distintos poco antes del amanecer, lo que induce a pensar que podría haber más de un macho territorial en la zona.
La dieta de esta especie se basa en insectos voladores y no voladores, incluyendo polillas y otras mariposas nocturnas, ortópteros, mosquitos, moscas, escarabajos y orugas (1).
Su actividad es fundamentalmente nocturna, permaneciendo durante las horas del día posado normalmente en el suelo, donde pasa muy desapercibido gracias a su plumaje críptico. Estas características dificultan considerablemente su estudio, por lo que no se conoce suficientemente bien su distribución y abundancia. Las escuchas crepusculares y nocturnas facilitan su detección, ya que durante el periodo reproductor los machos emiten un canto característico (https://xeno-canto.org/244510) (2) audible a una distancia considerable .
En lo que se refiere a su estado de conservación, la última revisión del Libro Rojo de las Aves de España (3) lo incluye en la categoría “Vulnerable” según los criterios de UICN, lo que significa que se enfrenta a un riesgo de extinción alto en estado silvestre. Los datos obtenidos en el programa NOCTUA para evaluar las tendencias de las poblaciones de aves nocturnas indican la presencia de la especie en 333 de las 656 (51 %) cuadrículas de 10x10 km consideradas en el análisis de poblaciones desde 2006 a 2018, con un declive acumulado de la población en España del -30,2 % y una evolución media interanual del -2,3 % (4).
La pérdida o deterioro del hábitat, la falta de presas por uso de plaguicidas, los atropellos y la depredación por perros y gatos sueltos, son algunas de las principales amenazas para esta especie.